“Bordando ausencias, desahogando tristezas, tejiendo esperanza,” un artículo de la Dra. María José Méndez
En los años más oscuros de la Guerra Civil salvadoreña, cuando las cámaras y los cuadernos estaban prohibidos en los campamentos de las personas refugiadas, las mujeres salvadoreñas recurrieron a una de las pocas herramientas que aún tenían: el bordado. Lo que antes había sido un oficio doméstico, limitado a bordar mantas con elementos del entorno rural, tales como flores o pájaros, se convirtió en una poderosa forma de registrar el terror que el mundo se negaba a ver.Muchas de las mujeres que fueron desplazadas al campamento de Mesa Grande en Honduras, comenzaron a bordar escenas de casas incendiadas, masacres y huidas desesperadas, y estos bordados fueron luego enviados al extranjero para denunciar las violaciones a los derechos humanos. Estas mantas viajaban en secreto, sacadas a escondidas bajo la ropa y entre bultos de lavandería y, llegaron incluso en ocasiones a usarse como evidencia en audiencias de asilo cuando no se disponía de fotografías.
El artículo de María José Méndez, publicado en la revista Trasmallo del Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI), se nutre de las historias orales de mujeres salvadoreñas que se refugiaron en Mesa Grande para reconstruir el origen y la trayectoria de estos bordados. Se muestra así cómo el trabajo de la memoria realizado por las mujeres cumplió múltiples funciones: denuncia política, registro histórico y terapia comunitaria. En las jornadas de bordado colectivo, mujeres, niñas y niños transformaron recuerdos difíciles en imágenes, liberando el dolor y tejiendo un sentido de pertenencia y esperanza en medio del trauma. Décadas después, la misma práctica continúa en El Salvador a través de grupos como ‘Mujeres Vueltenses Bordando Historias’, donde madres, hijas y abuelas bordan juntas escenas de la guerra. Al poner de relieve la memoria de las mujeres y reconocer las mantas bordadas como documentos históricos que dan protagonismo a la vida cotidiana, el artículo amplía la visión sobre la historia de la guerra y quién puede escribirla.
La iniciativa de investigación Memoria Histórica Sobreviviente en El Salvador de la Posguerra cuenta con financiamiento parcial del Consejo de Investigación de Ciencias Sociales y Humanidades de Canadá, la Universidad Western, la Universidad de Toronto, el Museo de la Palabra y la Imagen, la Fundación Canadiense para la Innovación y el Fondo para la Investigación en Ontario.